lunes, 2 de diciembre de 2013

Derroche

Derroche de amor,
De besos,
De catástrofes,
Derroche de todo,
Y de nada.

Derroche de palabras.
De expectativas,
De intenciones,
De futuros.

Derroche de deseo,
De pasión,
De dolor,
De sentimientos.

Siempre hay algo que sobra, siempre hay algo que falta. Siempre hay muchas ganas o pocas. Por más que queramos lo neutro no existe, nunca nos quedamos a medias entre odiar y amar. Dudamos, pero elegimos.
Y así era todo o estaba en el pico más alto de mis taquicardias o en el más bajo de mis bradicardias, pero nunca me encontraba en esa línea intermedia más de lo que un cigarro dura, más de lo que un trago amarga. Siempre había un impulso que me llevaba a tocar fondo de golpe o impulsarme al éxtasis. A la locura más pura.
No podía pedir vivir a ritmo de arritmias, no podrías soportarlo.
Tendrás que empezar a controlar mi corazón, solo entre tus brazos se encuentra en calma.

domingo, 13 de octubre de 2013

Domingo sin definición.

Si repitiera todas las tradiciones que guardo para no romper a llorar cada instante, terminaría arrugándome como un papel mal escrito, ahogada en los retos de Ginebra de ayer, acabaría inundando éstas cuatro paredes de hábitos, de malas costumbres.
Ha sido la cuerda más floja, de todas las que mis pies han elegido para jugar a encontrar un equilibrio inalcanzable. Siempre fue difícil estabilizarse tras el tambaleo, pero nunca antes había caído sobre un fracaso. Y ahora estás a tan solo dos minutos tan eternos, tan efímeros, tan rotos.
Parece que tras todo este desastre no quedan ganas, no hay fuerza. Parece que los días no pasan y que yo voy a anclarme en la nostalgia, en el sueño, qué triste.
Despertar deseando que sea otra vez la hora acostarse. Y pasar el menor tiempo en esta realidad de desatinos.
Ojalá no fuera tan difícil amar.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Silencio

Todos los silencios terminan siendo incómodos, terminas desechándolos, perdiéndolos en el vacío inconmensurable de las tazas de café.
Los desayuno se preparan con silencio. Con amor. Nada sabe mejor que el amor. Nada.
No sé que me gustaba más de ti, si el espacio vacío que separaba nuestros cuerpos en tu cama, o si era la oquedad que dejabas tras ese silencio en marcha.
Y ahora míranos, repletos de silencios incómodos, de conversaciones pausadas, de sin sentidos, todas las camas terminan llenando sus precipicios, terminan olvidando sus huecos y encontrando sus recovecos. Todas las camas gritan en silencio sus nombres.
Amantes de los desayunos. Sin besos, con sigilo mirarnos, a la espera del silencio roto. El momento.
Es lo único que aún recuerdo, ese amor al silencio, roto. Como cada taza. El último fue un miércoles, después empecé a odiarlos más, de lo que ya lo hacía.
Ahora pocas veces hay silencios, los desayunos ya no son lo que eran, y suena la alarma. Hay cosas que no pueden cambiar. No me gusta que cambien.
He desayunado muchas veces, nunca es lo mismo, un hábito cotidianamente novedoso. En soledad tras escapar de una noche deshabitada, acompañada de intereses y desintereses, a la espera de un gran día, tras una noche decadente, en lugares desconocidos en momentos fílmicos, en el mismo lugar de siempre, enredada en el caos, en la soledad absoluta, con ella calmándome, conmigo aturdiéndome. Con la locura atada a las cuatro patas de mi cama. Cada día. 
Odio los silencios contigo,odio las lágrimas que escapan a tu huida, las sonrisas que a veces no saben hacerlo mejor. Odio los escondites en los que se pierden los momentos convirtiéndolos en insustanciales, vanos. Desatino.
Quiero no sentir en un desayuno esa soledad acompañada, quiero un silencio de verdad matado por uno de los besos más tiernos, quiero terrones de amor en el café,  miradas con leche, como a ti te gusta, como tus ojos y algo salado para que la vida pueda seguir endulzando el día. Porque mancharse de nostalgia es el peor comienzo. Sobre todo cuando te das cuenta que todos tiran sus recuerdos, y tú sigues guardando cada click, amando cada click, porque sientes que son parte de está película, porque son recuerdos bonitos, porque ahora que ya ha pasado lo peor has aprendido a ver todo el pasado sin revivir emociones, sin rencor. Porque un día todos esos silencios fueron lo más hermoso que pronunciaste, y yo los disfruté mucho.
Algún día odiare el silencio de hoy, me sentaré a escucharlo sin entenderlo de nuevo, cuando llegue ese día entenderé que no todo el mundo entiende el poder de un desayuno. Cuando llegue ese día espero tener los suficientes recuerdos para no odiarlo tanto como hoy.
Nada cambia si nada cambias. Y así desayuno tras desayuno uno va cambiando lo que es. Lo que siente y lo que cree solo le sigue a este desequilibrio de causualidades, a sus besos fugaces, a las baladas tristes, y las sonrisas vagabundas. Carente. Y a todo lo bonito que algo puede resultar también. No vayamos a ponernos tristes todavía. Recuerdo que me quieres por derrochar alegría.
Ojalá que nunca busques detrás de mi sonrisa.

Lo que cuesta encontrarse en esta pérdida.
Contando silencios, espero parar el tiempo al roce de tus labios.

Cuesta entender todo lo que uno tiene dentro, pero a veces das con quién te lo explica.

Tic-tac, click.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Incapaz

Los escalofríos del rincón maldito, las mismas marcas de rimel corrido, a la espera de que éste tiempo eterno pase.
Así es, una y otra vez. La misma película.
Siempre duele con la misma intensidad, cuesta tanto levantarse a cambiar de canal, que a veces tarda días, meses incluso alguna vez tardó varios años.
Reconocer que eres incapaz de algo, es lo más duro a lo que estas cuatro paredes se han enfrentado. No se arregla con flores, ni con escenas, no se soluciona con más amor. Tampoco con menos. Todo esto va resultando cada vez más difícil, más complejo, más fallido. Y yo no puedo más. He caído en el vacío, dónde las soluciones no pueden inventarse, me he anclado en un mundo paralelo, en una costumbre que no quiere desprenderse de mi piel. No me acostumbro a esto, una lucha es más que suficiente, no quiero un demasiado más. Éste estallido de universos, de contradicciones alborotándose unas a otras, y a mí dejándome fuera de juego. Ha sido duro, llegar hasta aquí, construir todos tus principios, todas tus ilusiones, un mundo solitario que contagia sonrisas, que vive en equilibrio buscando su sitio en una calma caótica. No puede desbaratarse así, de pronto. No puede desvincularse de toda su esencia, de todo su ser.
Y parece como si eso no hubiera existido. Se han apoderado de ti. Ya no puedes controlar nada, ya no hay teoría que valga, has fracasado en la práctica, y así seguirá siendo, hasta que seas capaz. 
De nuevo, otra vez más.

domingo, 25 de agosto de 2013

Miradas ajenas.

Miradas ajenas que invaden tu piel, cautivan sensaciones invitándote a ver más allá de lo que él susurra. Alguien lo notó, desde luego ninguno dijimos nada. Y entonces empecé a fijarme a darme cuenta, que el resto de miradas se clavaban en un mismo sentimiento. Aquello se repitió en repetidas ocasiones, y mientras yo iba buscándolo en su mirada. Y no llegaba.
Empecé a verlo claro aquel día cuando volvíamos a casa, en aquella distancia que siempre era la misma, pero que a veces costaba mucho traspasar, y otras era eterna, cuando no querías volver. Cuando empezabas a querer quedarte. Yo siempre iba andando, me gustaba verlo disfrutar como un niño, caprichoso, equilibrista, sonriente, me gustaba ver cómo se daba la vuelta y me miraba preguntando con su aquella mueca, si estaba bien. Y yo sólo me reía. Alguna vez se cruzaban miradas, personas, o caídas.
Aquella noche venía tras nosotros una pareja, iban cogidos de la mano, charlando como cualquier paseo acompañado, y no dejaban de mirar, no dejaban de transmitirme aquel sentimiento, aquella sensación que no he dejado de tener desde entonces. Podía ver el reflejo en sus ojos, podía sentir sus pensamientos, y podía ver como él seguía mirándome como solo mira un niño.
Seguíamos escondiendo todo, aferrándonos al miedo, al dolor pasado, seguíamos creyendo que éste momento no llegaría. Pero la vida sigue su curso, y no espera a cobardes.
A veces, muchas, me he sentido una extraña, he sentido pieles, labios, edades, he sentido amores banos, temporales, he creido eternos y verdaderos, he conocido muchas camas, y muchos cuerpos, y otros que he abandonado en el camino al desnudo. Pero siempre hay una piel que te imanta. Que frena todos esos años en seco, te deja inmóvil mientras el universo te rodea dando vueltas a la velocidad de la luz. Y tú sigues ahí, parada, sintiendo que es la hora, que es la piel, que es esta estación, esta parada, que es la hora de un poquito de amor. Y ahora ya es en tus ojos dónde veo el reflejo de todo esto nuestro.

domingo, 26 de mayo de 2013

D de Daniel.

De este frío de cama.
De invierno.
De los escalofríos de verano.
De la prosa inacabada.
De las miradas congeladas.
De las caricias errantes.
De un amor nómada.
De un tic-tac en pausa.
De un sentimiento en vanguardia.
De los besos en ayunas.
De una contradicción.
Tras otra.
De bailes en silencio.
De fotografías no tomadas.
De los coitos sin climax.
De un alivido insaciable.
De una verdad absoluta.
De palabras omitidas.
De silencios sentidos.
De un sentimiento profundo.
De una pérdida constante.
Y un encuentro fortuito.
De una contradicción.
Tras otra
De un blanco muy negro.
De una ilusoria gama.
De un corazón deambulante
De un siempre reiterado.
De un latido vagabundo.
De un trascendentalismo inefable.
De la locura calmada.
De todo y nada.
De olvido hablar.
Y de recuerdo callar.
De una contradicción.
Tras otra.
De una sucesión inexorable.
De una duda intangible.
De un cuerpo violento.
De una voracidad elocuente.
De un roce delicadamente frío.
De una absurdez extrema.
De una condición incondicional.
De causas inertes.
De una contradicción.
Tras otra.
De un final.



 

Midiendo la intensidad.

Del calor .
Del recuerdo.
Del olvido.
De mi, de ti.
De nadie.
De todos.
De las mentiras.
De mi porvenir.
De mis sueños.
De mis deseos.
De la ley de la atracción.
De todo.
Lo que me rodea.

Huir de nosotros mismos, lo más lejos cercanamente. Coger fuerzas, recargar la intensidad con la que vivir, con la que regresar. Fuerte. Volver y sacar a relucir la valentia para luchar conmigo misma. Eso si que es una buena solución. Mirarte al espejo y sonreir. Vuelves a verte tú. En toda tu plenitud. Con toda la intensidad que te caracteriza. Con todo aquello que se había perdido en la imensidad del suplicio desacierto.
Siempre hay oquedades, siempre hay grietas, siempre hay algo por lo que seguir luchando.

Y ahora unos meses más tarde, vuelve con más sentimiento con más fuerza, la misma sensación de mierda.
A pasos largos con la unica meta de alcanzar mi rincón menos deseado y conseguir vomitar cada pensamiento autodestructivo.
No puedo mas, no puedo mas. Entre hiperventilaciones no puedo controlar mi mundo, estalla, en mil pedazos, se descompone ante mis ojos inundados. He perdido el norte, incluso el sur,he perdido tanto que no se ni donde me hayo. Solo pienso en huir, en hacerme pequeña, en enmudecer, en controlar , en todo menos en luchar. Déjame un par de lágrimas más y vuelvo a pensar. En la lucha que he abandonado y que ahora no puede vencerme. Estaré ida, si, seguramente, y más qué debería estarlo. Desequilibrios emocionales, llámalo como quieras.
Levantarte de la ceniza y el alcohol al ver en su cara lo patética que estás metida en la cama.Y de un salto coger toda la fuerza para seguir enfrentandote a cada paso, aparcando el resto.
 Hay cosas que nunca deben olvidarse, y en las cicatrices de tu piel no hay ninguna para la cobardía.

Aucun, jamais plus.



 

domingo, 12 de mayo de 2013

Aprender a marcharme del todo.

Suelo acelerarlo todo por mis ganas de sentir.
Por las de olvidar.
Suelo equivocarme, una y otra vez.
Suelo creer que soy de acero. Y entonces entra en juego el miedo.
A medio camino entre la intensidad de las dudas y el quererte sin medida.
La dualidad de las sonrisas sentidas y las lágrimas sin sentido.
La complejidad de frenar o seguir latiendo a besos.
Perder el equilibrio, mientras se me tambalean las piernas, y todo sigue dando vueltas. Atando la inestabilidad al tacto de tu cuerpo. Entre oscilaciones. Pierdo todas las razones para dejar de aferrarme a cada tramo de tus entrañas.
Rebasando el miedo todos los sentidos. Todo lo sentido. Y el resto.
Afligiendo el vacío de sensaciones que marchitan motivos. Cobrando el sentido a la agujas del reloj. Cuando la oscilación es entre tu cuerpo y el mío.
Este universo de contradiciones que asume el rol complejo evadiendo realidades, despojando ilusiones con tal de no ahogarme en un mal trago, de nuevo.
Evitar las palabras cruzando miradas, intensas de miedos que callan el deseo de sentimientos a temblores.
Matar los silencios enmudeciendote a besos. Sentidos de más.
Con la incertidumbre dueña de todos mis temores, de si todo esto será equitativo, o seré yo la única que esté fabricando sentimientos con esta profunfidad.

Con delicadeza sedienta, de enfrentar pasiones y el pánico, ya no solo a los besos.
 

jueves, 2 de mayo de 2013

Aquello del existencialismo.

Todo da vueltas, todo gira a una velocidad acojonante.
Sumando oscilaciones contradictorias. Unas y otras.
Y a veces no hay razones cuerdas para esta fluidez de lágrimas, pero terminan en mi boca. Dándome explicaciones.
Otra ciudad, otra vida, y las mismas dudas.
Echar freno a las cuentas del olvido. Y enfrentarme a mi cama y sus huellas.
A los sentimientos que se han apoderado de la lucha. Y consiguen vencerme. Nunca me ha gustado perder, y sin embargo estoy jodidamente perdida.
El sexo, las pieles, los besos y sus labios, las miradas entre deseo y deseo. Y ese juego de sábanas, que va cambiando cada semana. Como de pensamiento, de sentido.
Las ganas extremas de gritar, de salir corriendo o de romper a llorar. Y todo al mismo tiempo.
De encerrarme y esperar que llegue el olvido, y me dé la libertad. No hablo de ese olvido. No.
Hablo de todo esto, de cada elemento que rodea este espacio de vida difuso. Desalentado.
Ordenar todos estos elementos, encima de la mesa, y con toda la fuerza arrojarlos hasta verlos rotos en mil pedazos. Eso quiero.
Que sientan el vacío de este precipicio sin salida.
Todas las contradicciones que envuelven este caos.
El vértigo de sentir tambalear cada parte de mi organismo, mientras estoy inmovil.
De este desquicio irracional de pensamientos que atormentan la calma.
Quiero ser inmune, y desquebrajarme con razones, con todos los sentidos.
Pero ahora no.
Tiempo.

domingo, 21 de abril de 2013

A veces me canso de tanta poesía.

Vivía esperándote en cada esquina, mentiría si no dijera que aún guardo algo de aquella esperanza bajo llave. Tú llave, oxidada.
A veces pensaba que eras tú el problema, ahora estoy convencida que sigo siéndolo yo. Y he caído al vacío, me he tirado desde el precipicio más alto. Y me he roto en mil pedazos. Hacía tiempo que no me sentía tan destruida. No es culpa tuya. Pero el resto de cuerpos que pasean por mi cama pagan con ello. Tampoco es culpa tuya, ni suya. Es culpa de esta oquedad. Mía.
A veces bebo para olvidar, a veces es siempre. Y la lucha me gana. Aunque sepa que cualquier hombre puede recorrer mi cuerpo como si lo conociera, aunque lo hagas tu en todos esos otros que no son el mío, aunque vuelvas a adentrarte en mis recovecos como si fuera parte de ti. Yo solo quería que sonara el despertador. Era hora de dejar de soportar este dolor. Tienes razón, nunca abriste la puerta, pero tampoco llegaste a cerrarla. A veces es inevitable sentir de más. Y ahora solo quiero un vino, un bar y una ducha. Hablarte claro, aunque se cierre la puerta, dudo de si quiero que se abra. Pero que permanezca esto tan nuestro. Eso que solo tengo contigo, tenía.

Y ahora pasan, uno tras otro, me ato a sus cuerpos, a sus besos, a sus pieles, a veces me da por no enfrentarme a mi misma. Y caigo en la absurdez absoluta. Pero vuelvo en mi. Ya no duele tanto. Pero sigue doliendo, porque sigue siendo inevitable.

No sé si es el miedo a enfrentarme a todo esto, o si es seguir teniendo este miedo y no saber a qué tengo miedo.

jueves, 28 de marzo de 2013

nariz roja.

Ella no tiene la culpa, quizá solo un poco. Desperdicia su vida, cada hora, cada minuto, cada segundo, cada oportunidad. Se recrea en el pasado, y parece haber vuelto a la adolescencia. No puedes decirle nada, por que no quiere reconocerlo, no quiere escucharte. Nunca te escucha. Y además tiene demasiados prejuicios, todos lo que caben fuera de sus pensamientos.
Si, ha dado demasiado, ha luchado más que demasiado. Pero es tan triste ver esto, y reaccionar como una niña porque no puedes ponerte a otra altura. Nunca sirve para nada. Y así pasarán los años, hasta que te acostumbres, hasta que entiendas que cada vez que vuelves a menos que tenga un buen día, todo irá de mal en peor. A veces me pregunto dónde está ese amor. Seguramente en sus esfuerzos, pero hay tan poco respeto, y tanto desprecio. Tanta desconfianza, y tantas palabras que quisieron escapar a mis oídos, demasiado rencor hay en estas paredes.
Hay cosas insoportables, pero hay algo que siempre tuve claro, la convivencia depende de todos, pero mi vida no. Nunca seré eso que quereís. Lo siento, pero a mi también me cuesta aprender a respetar que esto es lo que tengo, y tendré. y a veces cuesta. Más que demasiado.

live.

sábado, 9 de marzo de 2013

Ella

No recuerdo concretamente el día, ni el motivo. Podría situarlo un año atrás. En su decimonoveno cumpleaños. Apróximadamente. Por aquel entonces, tan solo habíamos tenído contacto un par de veces.

Existen diferentes tipos de personas, es evidente. Lo es también que juego a descubrir a las personas, a analizarlas y encontrar esa esencia especial que las caracteriza. Y que se da en una de cada cien.
Ella tenía una naturaleza especial. Algo que la hace destacar, que brota en ella y tienes que profundizar mucho para dar con ello. Desde hace un año, no diré que me dedico a descubrirlo, si no que disfruto con cada escalón que subo. Cuando desata su lado más extrovertido y no deja de decir graciosas estupideces, o cuando canta enloquecida nuestras canciones, cuando te dice que no quieren que la molesten y a los días aparece con una sonrisa como si nada hubiera pasado. O como cuando la necesitas y te recibe con la certeza de que arreglaremos el mundo. Todos los problemas y todas las soluciones. A veces nos da por arremeter contra el universo y detallar una lista de causalidades tremendamente agresivas.
Es la primera parada cuando me bajo del tren, el aliento que me hace seguir respirando aire fresco en Granada, la mejor conciencia y la mayor cordura de impulsos. La certeza de su estancia pese la lejanía, pese las adversidades. Siempre tiene un espacio de tiempo para dedicarte. O una desvariación para soñar mundos utópicos, y caer en la risa intensa de la locura. No es que sea especial, no es que sea una entre un millón, es que esta clase de personas no se fabrica, es luz, es llanto que irradía felicidad cuando descubre los pensamientos que sostiene de ti, es alguien que no quieres que te falte nunca, que deje de ser lo que es, o de luchar por sus sueños. Alguien que admiras por su talento innato y por sus ganas de seguir creciendo, por su amor y dedicación a lo que hace. Aunque sea un cachorrillo es más que persona. Es ella. Simplemente ella.

Está rodeada de personas asombrosas que te han acojido como si fueras una más de la familia, que te han dado cuanto han podido y que hacen que nunca te falte nada. Algo que no se puede agradecer, porque no hay palabras para ello. Un regalo, una felicitación, un texto y 100 palabras hermosas no son suficientes. Porque es el día a día el estar, y tratar de no fallarla nunca, de quererla como ella se merece y de sustentar esta maravillosa amistad, ya no como agradecimiento o demostración, si no como cuidar un tesoro preciado, un regalo que te hace el destino cada mil desaciertos. Te quiero siempre en mi vida, y tener 50 años y que sigas en mis número recientes, en mis pensamientos, en mis sosnrisas o en mis llantos, en mis locuras o impulsos, y en mis errores.

No es la primera vez que digo esto ni será la última, después de este qué sería de mí sin ti, te diré que nunca dejes de brillar y que sigas siendo tan única como tú solo sabes ser. No había otra forma de decirlo que estando a tu lado. Que teniéndote en mi vida y cuidandote, cuidando esto tan nuestro lo mejor que puedo, lo mejor que sé. Porque te llevo en mi piel ( y si parece una declaración de amor) pero amor de persona, de amistad. De luz. De ella.

Gracias a gritos. Feliz año nuevo pez de mis amores del fondo del mar.

domingo, 3 de marzo de 2013

Todo por robarte un beso.

Ni siquiera sería voluntario. Me gusta más lo repentino, fortuito. Y callarte así de la forma más cálida.
Sería capaz de cruzar la distancia a tu boca desequilibrándome por los cables de los postes, haciendo malabarismos hasta llegar al número final. Mirar la profundidad de tus ojos negros. Adentrarme en lo desconocido de tu misterio. Y desvelarlo.
Me atrevería a contarte la verdad, aún sabiendo que complicaría sumamente este beso.

Podría pasarme horas imaginando que volvemos a encontrarnos, que vuelves a poner aquella canción. Y que vuelves a hacerme sonreír. Ahora ya, por segunda vez.

Podría ser nuestra canción.
Podría quizá del mismo modo acordarme de su nombre, pero estaba pendiente de mirarte, de dejarme conquistar. Qué fácil resulta a veces todo. Sobre todo cuando la palabra imposible está unida a las cuatro patas de mi cama. Las que nunca hiciste tambalear.
Podría perder el control, y el tuyo también llenando la copa hasta caer rendida en tu boca.

Podría estar escribiendo todo esto con la esperanza de qué algún día te des por aludido y cojas el avión que aterrice en mi deseo.

Podría asustarte con palabras bonitas, pero las voy a guardar hasta que me desnudes. Estas son la suma del desvelo y la extrema exageración del afán por un beso.

Podría soñar con la locura que desvela mis noches, llenándola de incongruencias que revisten mid besos. Podría cometer todos los pecados capitales con tal de devolverme lo que tu mirada me quitó, a gritos. Míos.

Qué ingenuo es todo, y más es describir un par de miradas, de palabras, de sonrisas que no saben si el camino volverá a cruzarlas. O quedarán en vano. En utopía.

Si te propusiese la mayor locura,¿ Serías capaz de desatar tu cordura y volar conmigo?
Es todo por un beso, y el misterio de su desnudo.

jueves, 28 de febrero de 2013

La calma.

El tacto de cualquier piel no vale más que mis escalofríos. No,que mis cicatrices. Las que la oquedad de mis lunares dejaron. Dejé.
Y me pregunto, en qué momento me perdí, cuando empecé a llenar aquel vacío de causualidades caóticas, a adentrarme en el oleaje de un mundo sinfin, sin sentido. Colateral.
Cuándo empecé a aceptar aquella quimera, a hacerla mía. Debí seguir las señales. Debí pensar menos. Y ahora tan sólo queda esa pérdida en la búsqueda anclada a cada pensamiento condicionándome a ser sierva de cada uno de ellos. Y qué ganas tengo de revolución, pacífica. De mirarme al espejo. De dar vida a aquellos detalles insignificantes a los que aferrarme para recobrar el aliento. Que ganas; infinitas, inmensas, extremas, incalculables, desorbitadas, que tengo de volver a ser yo.
Voy a mirarme en el espejo y me voy a perdonar por el daño que me he hecho. Voy a dejar a un lado el desquicio y voy a quitarme la ropa, para revestirme de calma, de equilibrio. De mí.
No quiero en mi cama vaivenes que agiten mis pensamientos. No quiero mezclas, quiero remover este caos tóxico y generar un conjunto equilibrado. Orden.
Me quiero a mí.
Perdón por las molestias.

jueves, 31 de enero de 2013

El tacto de tu piel

¿Nos desnudamos?

En ese intervalo de tiempo que recorre tus lunares.
En ese horizonte de nuestros cuerpos que susurra nuestra piel.
En ese vaivén sigiloso que termina desatándose entre gemidos.
En esa profundidad que emanan las sábanas al revestirte.

¿Jugamos?

A contemplar el abismo de nuestra mirada.
A considerar éste precipicio de complicaciones.
A tocar el sentido utópico de ésta quimera.
A sentir el vacío de tu cuerpo en la huida.

¿ Nos disfrazamos?

Con la negación de éste desatino.
Con el desacierto de esta consonancia.
Con el incrédulo error que nos ata.
Con la evidencia que dormita despierta.

¿Tropezamos?

Contra la absurdez del engaño.
Contra los sentimientos que desalínean tus lunares.
Contra la ternura que desata tu boca.
Contra la aberración de negarte mi tiempo.

¿Nos caemos?

Al deshabitado recoveco de nuestro cuerpo.
Al intacto vacío de nuestra piel.
A la oquedad del sentimiento.
A la consecuencia del destino.


¿Soñamos?

Que es posible encontrarnos en el error.
Que es probable desencadenarnos a ésta unión.
Que quizá eludimos las palpitaciones.
Que pronunciaremos realidades.


Y en el tacto de tu piel, cronometro pasiones.



 

viernes, 18 de enero de 2013

La rosa de Jericó

Yo te olvido , tú me olvidas.
El yo siempre va por delante.
La desventaja de tener las cosas tan claras , es que cuando te enfrentas a algo , enseguida sabes si es lo que buscas o no . Y dejas de intentarlo , dejas de adentrarte en ello. Y lo descartas.
La mayoría se conforma , con unas pocas muestras de amor , con una vida cómoda en común . Con no estar solos. Pero cuando la soledad te resulta lo más maravilloso del mundo , desprenderte de ello se vuelve demasiado complejo. Sobre todo si lo que tienes a tu lado no te satisface tanto.
Y volvemos a lo mismo de siempre.
Hay quien lo llamará miedo , egoísmo quizá , o dirá que tu cabeza piensa demasiado en poco espacio de tiempo. Mientras el bla bla bla atormenta mis demonios , yo me reitero en mi firmeza. En ese amor antihintuitivo que busco , en ese equilibrio que parece nunca llegar. O llegar tarde. Como siempre.
La exigencia , no es tanta cuando lo que das es demasiado .
Dejar marchar lo que has ido construyendo durante tanto tiempo no es fácil , y con el paso del tiempo aún más. No puedo conformarme con cualquier beso , ni con cualquier cama , ni tan siquiera con cualquier amor. Podrán decir que soy una cobarde , que no lucho por lo que quiero , pero se equivocan. Soy demasiado valiente para saber luchar por lo que verdaderamente quiero. Por aquello que realmente merece la pena. Si no hoy por hoy no sería quien soy.
Ninguna cama me convence , concilie el sueño o no , siempre termino sintiéndome una extraña , como si ese mundo particular no me correspondiese. Es inevitable . Hasta ahora , supongo.
Aquella conexión que has echado a perder ha sido la más próxima al equilibrio que buscas , pero sigue siendo imposible. Y ahora mucho más. Lo demás ha sido mera estabilidad. Algo corriente que puede que haya en cualquier juego de sábanas . Y esto de ahora , no eres capaz ni de describirlo. Quizá una línea intermedia entre amor y odio. Que se ha perdido en paralelo , y no se cruza.
La pregunta es ,¿ verdaderamente merece la pena ? Pues es una pena no saberlo , y estar más cerca de la negación.
Pero es innegable.
Mientras llega esa paz , seguiré acurrucada como aquella rosa de jericó , esperando que las olas calmen el caos que no me deja abrirme libremente al sentimiento .