domingo, 30 de agosto de 2015

A

"Digamos que estaba probando los límites de la realidad,
tenía curiosidad por ver qué pasaría.
Eso era todo, simple curiosidad."

Recordaré toda mi vida aquella mirada. Fue casi eterna. Pude ver con claridad qué sentiste. 
Pude explicarte las ganas, que aquel instante me concedió, de follarte. Sin ni siquiera saber tu nombre.
Te miré, te busqué, te deseé como se desean pocas cosas en la vida. 
Y comencé a vivir bajo los efectos del deseo.
Y a veces me pregunto cómo fue todo tan rápido, y otras tan lento. 
Tu mirada, es mi recuerdo.

Con el que continúo masturbándome, pensando en todo aquello.
Deseando que vuelva este juego, tan nuestro, tan eterno.
Y nos miremos de nuevo.
Y arda el deseo.




despedirnos

-Quién sabe qué me espera
- La vida.

Y eso era todo. Todo lo que pasaba no era más que la vida. La puta y maravillosa vida.

Había sentido temblar cada milímetro de mi cuerpo al verlo, y sin embargo ahora ni el viento hizo que el vello se me erizase. La vida estaba plagada de idas y venidas, de huidas.
Había guardado aquella imagen de tu risa siguiendo mis pasos, casi toda mi etapa en aquellas calles. Y sabía que mantener vivo ese recuerdo sería lo más adecuado para no matarnos.
Pero no supimos hacerlo.
Tuviste que venir a recuperar lo que ya se fue con mis pasos.
Y entonces no quedó más que el recuerdo que deja una victoria, que deja un amor roto, un espacio en blanco.
Ya no eres tú, ya no soy yo.
Somos olvido.

Jamás pude imaginar volver a verte sin temblar, sin los nervios que hacían dudar hasta a mis labios.
Y sin embargo al verte tuve la certeza de que olvidarte fue nuestro mejor destino.

Continuar.



lunes, 17 de agosto de 2015

Volar se escribe con M

La risa de un niño en un hombre es el mecanismo más potente para desatar a mi locura, y hacerla estallar. Hay personas con las que todo, absolutamente todo, es bonito. Cosas bonitas.
Oírlo reír me hacía sonreír más fuerte. Mirarlo convertirse en niño, me hacía más niña. Y al desnudarnos eramos guerreros, y teníamos el valor que tienen los hombres.
Todo ese deseo se había guardado en nuestra imaginación, acrecentándose con el paso del tiempo. Mis dudas, siempre eras tú. Me hubiese lanzado sin pensarlo a seguir tu vuelo, no tus pasos. Porque tú corazón, vuelas.
El roce de tu cuerpo, de aquellos peces, de tu mano, de tu mirada. Y en aquel espacio aún cabían dudas. No sabía si besarte, o seguir esperándote. Pero ahí estábamos desnudándonos en el tiempo, mientras el agua nos inundaba.
Y de nuevo, la vida nos volvía a separar. Besos fugaces y secretos. Despedidas que te dejan sin aliento, y recuerdos que lo recobran. Suspiros guarros.
Y vuelve a no ser el mometo.

Taquicardia de sonrisas.

Dejar que te mate

Solo hay dos momentos en la vida en los que mis piernas tiemblan de placer, tras una gran corrida y tras una gran creación.

lunes, 10 de agosto de 2015

Noches de humo

Ningún silencio es eterno, ningún dolor dura para siempre, como ningún amor se mantiene latente.
"Diecinueve días y quinientas noches"
Quizá sean las necesarias para terminar de olvidarte. O quizá las necesite para superar este desamor que al final encontró su desatino en la desilusión.
Entre el ruido de la noche y el humo, vuelvo a enfrentarme a la esperanza que alumbran las pocas luces de desvelo. Son los sueños que no pueden dormir.
Demasiados pensamientos para tanta calma, demasiada paz para tanta guerra. Y aquí estamos, tu y yo manteniendo viva esperanza de futuro. Camas, sábanas, drogas, encuentros, desencuentros infortunios y aciertos. Eso es lo que le espera al invierno. Eso es lo que le espera a este corazón que siente más que padece y que late cada día  más fuerte.
Las emociones alternan todos sus estados, todo vuelve a la normalidad.


Lo mejor aún está por llegar. 


martes, 4 de agosto de 2015

fugaz

"Para saber de amor para aprenderle haber estado solo es necesario,
 y es necesario en cuatrocientas noches con
cuatrocientos cuerpos diferentes haber hecho el amor.
Que sus misterios, como dijo el poeta, son del alma,
pero un cuerpo es el libro en que se leen."

Besos relámpago, besos con miedo, besos sin ganas,
 besos en formato pequeño, besos amargos, besos cálidos,
besos cachondos. Y los besos.
El placer de besar un intelecto actúa de forma directa en la segregación de mis partes más íntimas.
Y si, no estoy hablando de mis partes bajas. Que también.
Descubrir que un corazón es capaz de latir de 0 a cien en lo que sus labios se acercan,
era lo más parecido a haber descubierto América.
Tanta rareza entre tan poca sábana, tanto de ti entre tanto silencio.
Esperar, contigo hay que saber esperar. La rareza de los tiempos muertos,
de los espacios sin sentido, del sentimentalismo. Y de tu cuerpo temblando de miedo.
Son las emociones.
Pero joder, los besos.