jueves, 28 de marzo de 2013

nariz roja.

Ella no tiene la culpa, quizá solo un poco. Desperdicia su vida, cada hora, cada minuto, cada segundo, cada oportunidad. Se recrea en el pasado, y parece haber vuelto a la adolescencia. No puedes decirle nada, por que no quiere reconocerlo, no quiere escucharte. Nunca te escucha. Y además tiene demasiados prejuicios, todos lo que caben fuera de sus pensamientos.
Si, ha dado demasiado, ha luchado más que demasiado. Pero es tan triste ver esto, y reaccionar como una niña porque no puedes ponerte a otra altura. Nunca sirve para nada. Y así pasarán los años, hasta que te acostumbres, hasta que entiendas que cada vez que vuelves a menos que tenga un buen día, todo irá de mal en peor. A veces me pregunto dónde está ese amor. Seguramente en sus esfuerzos, pero hay tan poco respeto, y tanto desprecio. Tanta desconfianza, y tantas palabras que quisieron escapar a mis oídos, demasiado rencor hay en estas paredes.
Hay cosas insoportables, pero hay algo que siempre tuve claro, la convivencia depende de todos, pero mi vida no. Nunca seré eso que quereís. Lo siento, pero a mi también me cuesta aprender a respetar que esto es lo que tengo, y tendré. y a veces cuesta. Más que demasiado.

live.

sábado, 9 de marzo de 2013

Ella

No recuerdo concretamente el día, ni el motivo. Podría situarlo un año atrás. En su decimonoveno cumpleaños. Apróximadamente. Por aquel entonces, tan solo habíamos tenído contacto un par de veces.

Existen diferentes tipos de personas, es evidente. Lo es también que juego a descubrir a las personas, a analizarlas y encontrar esa esencia especial que las caracteriza. Y que se da en una de cada cien.
Ella tenía una naturaleza especial. Algo que la hace destacar, que brota en ella y tienes que profundizar mucho para dar con ello. Desde hace un año, no diré que me dedico a descubrirlo, si no que disfruto con cada escalón que subo. Cuando desata su lado más extrovertido y no deja de decir graciosas estupideces, o cuando canta enloquecida nuestras canciones, cuando te dice que no quieren que la molesten y a los días aparece con una sonrisa como si nada hubiera pasado. O como cuando la necesitas y te recibe con la certeza de que arreglaremos el mundo. Todos los problemas y todas las soluciones. A veces nos da por arremeter contra el universo y detallar una lista de causalidades tremendamente agresivas.
Es la primera parada cuando me bajo del tren, el aliento que me hace seguir respirando aire fresco en Granada, la mejor conciencia y la mayor cordura de impulsos. La certeza de su estancia pese la lejanía, pese las adversidades. Siempre tiene un espacio de tiempo para dedicarte. O una desvariación para soñar mundos utópicos, y caer en la risa intensa de la locura. No es que sea especial, no es que sea una entre un millón, es que esta clase de personas no se fabrica, es luz, es llanto que irradía felicidad cuando descubre los pensamientos que sostiene de ti, es alguien que no quieres que te falte nunca, que deje de ser lo que es, o de luchar por sus sueños. Alguien que admiras por su talento innato y por sus ganas de seguir creciendo, por su amor y dedicación a lo que hace. Aunque sea un cachorrillo es más que persona. Es ella. Simplemente ella.

Está rodeada de personas asombrosas que te han acojido como si fueras una más de la familia, que te han dado cuanto han podido y que hacen que nunca te falte nada. Algo que no se puede agradecer, porque no hay palabras para ello. Un regalo, una felicitación, un texto y 100 palabras hermosas no son suficientes. Porque es el día a día el estar, y tratar de no fallarla nunca, de quererla como ella se merece y de sustentar esta maravillosa amistad, ya no como agradecimiento o demostración, si no como cuidar un tesoro preciado, un regalo que te hace el destino cada mil desaciertos. Te quiero siempre en mi vida, y tener 50 años y que sigas en mis número recientes, en mis pensamientos, en mis sosnrisas o en mis llantos, en mis locuras o impulsos, y en mis errores.

No es la primera vez que digo esto ni será la última, después de este qué sería de mí sin ti, te diré que nunca dejes de brillar y que sigas siendo tan única como tú solo sabes ser. No había otra forma de decirlo que estando a tu lado. Que teniéndote en mi vida y cuidandote, cuidando esto tan nuestro lo mejor que puedo, lo mejor que sé. Porque te llevo en mi piel ( y si parece una declaración de amor) pero amor de persona, de amistad. De luz. De ella.

Gracias a gritos. Feliz año nuevo pez de mis amores del fondo del mar.

domingo, 3 de marzo de 2013

Todo por robarte un beso.

Ni siquiera sería voluntario. Me gusta más lo repentino, fortuito. Y callarte así de la forma más cálida.
Sería capaz de cruzar la distancia a tu boca desequilibrándome por los cables de los postes, haciendo malabarismos hasta llegar al número final. Mirar la profundidad de tus ojos negros. Adentrarme en lo desconocido de tu misterio. Y desvelarlo.
Me atrevería a contarte la verdad, aún sabiendo que complicaría sumamente este beso.

Podría pasarme horas imaginando que volvemos a encontrarnos, que vuelves a poner aquella canción. Y que vuelves a hacerme sonreír. Ahora ya, por segunda vez.

Podría ser nuestra canción.
Podría quizá del mismo modo acordarme de su nombre, pero estaba pendiente de mirarte, de dejarme conquistar. Qué fácil resulta a veces todo. Sobre todo cuando la palabra imposible está unida a las cuatro patas de mi cama. Las que nunca hiciste tambalear.
Podría perder el control, y el tuyo también llenando la copa hasta caer rendida en tu boca.

Podría estar escribiendo todo esto con la esperanza de qué algún día te des por aludido y cojas el avión que aterrice en mi deseo.

Podría asustarte con palabras bonitas, pero las voy a guardar hasta que me desnudes. Estas son la suma del desvelo y la extrema exageración del afán por un beso.

Podría soñar con la locura que desvela mis noches, llenándola de incongruencias que revisten mid besos. Podría cometer todos los pecados capitales con tal de devolverme lo que tu mirada me quitó, a gritos. Míos.

Qué ingenuo es todo, y más es describir un par de miradas, de palabras, de sonrisas que no saben si el camino volverá a cruzarlas. O quedarán en vano. En utopía.

Si te propusiese la mayor locura,¿ Serías capaz de desatar tu cordura y volar conmigo?
Es todo por un beso, y el misterio de su desnudo.