De todo lo que nunca te dije, quizá, se me olvidó decirte lo más importante; que te jodan.
lunes, 31 de octubre de 2016
Si le hubiese hablado de ti a Bukowski
De todas aquellos deseos había uno que me fascinaba.
Me imaginaba que él estaría leyendo uno de los relatos de Bukowski, sentado en el escritorio de mi habitación, mientras sonaba alguna canción de Miles Davis. El tiempo a veces, cuando dos personas se aman se detiene, o simplemente cuando existe excitación entre sus cuerpos. Sería ese momento. En el que al mirarnos podríamos ver el universo entero levitando en aquel ambiente, de cigarrillos, y cervezas por el suelo. Comenzaría a masturbarme a la espera de que te sorprendieras. Me gusta verte nervioso, me gusta generar este tipo de clima, provocando la aceptación del clímax.
Sabéis, me he imaginado muchas escenas con él, algunas tétricas en exceso, otras me han dejado sin aliento después del orgasmo.
Éramos algo que la vida me ha enseñado que no se ve ni siquiera en los sueños, que escapa de la realidad, y sin embargo existe. Aún así y pese a todo, la gran mayoría de las veces el guión acaba con frases cobardes derramando fracaso. Y volvemos a empezar de nuevo.
A enfrentarnos a nuestros miedos, nuestras derrotas y todas las decepciones parecen tocar a la puerta de golpe, para decirte : eh cabron, seguimos aquí.
Empieza el suicidio sentimental, en el que ya ni siquiera sabes quién eres, te dejas ir, entre alcohol y nostalgia.Te sube la fiebre, las pesadillas atacan, y deseas, joder, deseas con todas tus fuerzas que la siguiente vez que suene el timbre sea él.
Por que sabes que tienes tantas cosas que decirle, tantas cosas que compartir, que experimentar que no caben en tu cuerpo.
Y se me olvida que las personas aún creen que la vida es un juego.
Me imaginaba que él estaría leyendo uno de los relatos de Bukowski, sentado en el escritorio de mi habitación, mientras sonaba alguna canción de Miles Davis. El tiempo a veces, cuando dos personas se aman se detiene, o simplemente cuando existe excitación entre sus cuerpos. Sería ese momento. En el que al mirarnos podríamos ver el universo entero levitando en aquel ambiente, de cigarrillos, y cervezas por el suelo. Comenzaría a masturbarme a la espera de que te sorprendieras. Me gusta verte nervioso, me gusta generar este tipo de clima, provocando la aceptación del clímax.
Sabéis, me he imaginado muchas escenas con él, algunas tétricas en exceso, otras me han dejado sin aliento después del orgasmo.
Éramos algo que la vida me ha enseñado que no se ve ni siquiera en los sueños, que escapa de la realidad, y sin embargo existe. Aún así y pese a todo, la gran mayoría de las veces el guión acaba con frases cobardes derramando fracaso. Y volvemos a empezar de nuevo.
A enfrentarnos a nuestros miedos, nuestras derrotas y todas las decepciones parecen tocar a la puerta de golpe, para decirte : eh cabron, seguimos aquí.
Empieza el suicidio sentimental, en el que ya ni siquiera sabes quién eres, te dejas ir, entre alcohol y nostalgia.Te sube la fiebre, las pesadillas atacan, y deseas, joder, deseas con todas tus fuerzas que la siguiente vez que suene el timbre sea él.
Por que sabes que tienes tantas cosas que decirle, tantas cosas que compartir, que experimentar que no caben en tu cuerpo.
Y se me olvida que las personas aún creen que la vida es un juego.
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