He dudado las mismas veces que he seguido hacia delante con algo que ya sabia que estaba roto.
He escrito mucho sobre esta guerra, y siempre había un ganador, nunca éramos ninguno de nosotros. Era el destino que se llevaba por delante todos los planes de futuro.
No tengo intención de emprender batallas, no tengo intención de aquí paz y después guerra.
Tengo ganas de mi.
Hay batallas que antes de empezarlas ya sabes que están acabadas. Luchas por honor, por valentía, por resignación. Pero quizá sea el acto más cobarde, no asumir que hay luchas que no nos tocan emprender.
A veces es mejor curar las heridas y prepararse para una guerra por la que merezca la pena morir. Por la que no existan dudas, por la que no tengamos miedo, aunque salgamos destrozados de ella, que sea la lucha de nuestra vida.
Y dejar que nos mate.