domingo, 30 de agosto de 2015

despedirnos

-Quién sabe qué me espera
- La vida.

Y eso era todo. Todo lo que pasaba no era más que la vida. La puta y maravillosa vida.

Había sentido temblar cada milímetro de mi cuerpo al verlo, y sin embargo ahora ni el viento hizo que el vello se me erizase. La vida estaba plagada de idas y venidas, de huidas.
Había guardado aquella imagen de tu risa siguiendo mis pasos, casi toda mi etapa en aquellas calles. Y sabía que mantener vivo ese recuerdo sería lo más adecuado para no matarnos.
Pero no supimos hacerlo.
Tuviste que venir a recuperar lo que ya se fue con mis pasos.
Y entonces no quedó más que el recuerdo que deja una victoria, que deja un amor roto, un espacio en blanco.
Ya no eres tú, ya no soy yo.
Somos olvido.

Jamás pude imaginar volver a verte sin temblar, sin los nervios que hacían dudar hasta a mis labios.
Y sin embargo al verte tuve la certeza de que olvidarte fue nuestro mejor destino.

Continuar.



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