martes, 16 de octubre de 2012

Que tus brazos esten envolviendome las mañanas

El vacío que nunca has dejado , que nunca ha existido , emerge de la nada , que ahora es todo. Como caer en picado desde el precipicio más alto, como el reloj con más horas, como el espacio entre tus labios y los míos. Vano , trivial , deshabitado, es el espacio que ahuecan mis sábanas. Como pensar en seis cosas imposibles cada mañana. O como esa búsqueda en las calles esperando no encontrarte. Como que suene el timbre a 3.285 kilómetros y tus manos sostengan una margarita roja. Como el tiempo efímero de las llamadas ; de las sonrisas que estallan cuando esos besos se acercan ; cuando suena un te quiero.
Como la espera en una parada de autobús.
La sensación de tenerte preso en mi cama, que se evapora cada mañana al son del despertador. El latir de mi corazón ensordeciendo el universo, o el deseo de sentirte en cada estallido que este provoca.
Sentir tu piel en contacto con mi taquicardia , mientras descubres cada saliente de mis caderas, cada vértice de mis piernas, hasta el último recoveco recóndito de mi piel. Y hacerla tuya.
Imaginar que no llegarías nunca.
Y aparecer sin dejar rastro , sin aroma, sin sabor , intangible , pero perenne .
El espacio , el vacío del que hablo tiene la profundidad de un agujero negro , nada que se pueda leer entre miradas , entre el vaho de sus labios cuando se aproximen a besarme, entre la brisa de las palabras hermosas, entre sus manos acercándose a rozar mi piel. Es el espacio de tiempo relativo que sostiene mi imaginación frente la realidad cercana . Aún por volar.
Respaldar la veracidad de esta existencia.
Tachar cada segundo del calendario con la esperanza de provocar el paso fugaz de las horas ; con la vehemencia de este sentimiento que en cambio si va a contra reloj. Esperando que llenes ese espacio desértico que habita en la extensión de mi cuerpo , que tus latidos se declaren con el roce de mis labios , con   el paseo de mis manos , con el vaívén de mi cintura , con la incertidumbre entre cada intervalo. Quiero escuchar gritar tus palpitaciones , y sentirlas tan dentro que puedan hacer eco con cada uno de mis pulsaciones.
Imaginar que estás tan dentro que somos un mismo latido .
Deseo que tus brazos estén envolviéndome las mañanas en mis despertares, y todas las noches revistiendo mis desvelos.

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