Ojalá algún día todos aquellos que invierten su tiempo en el fútbol, en los partidos, en los periódicos deportivos, en los programas, y en toda esa trama que envuelve ese deporte, ojalá pongan el mismo entusiasmo en sus vidas, en sus acciones, en sus familias, en sus amigos, en sus parejas, en su trabajo, en su educación, ojalá esas personas pongan el mismo énfasis en salir a la calle a luchar por ganar, un mejor futuro para todos, para ellos mismos también. Ojalá la publicidad, las empresas, las inversoras, los especuladores, en definitiva todos aquellos que trabajan moviendo dinero con base en sus propios intereses, donaran ese tiempo y ese dinero a invertir en educación, en sanidad, en viviendas dignas para los ciudadanos, en una vida digna para todos, ojalá fuéramos igual de importantes que el fútbol. Ojalá no escuchar más que el fútbol mueve montañas, que hace feliz a muchas personas, por que queridos, no todos somos fútbol, y todos aquellos deberían preguntarse, quizá, es un consejo. ¿ Cómo es posible que el fútbol importe más que nuestras vidas? Con ello me refiero, a qué nivel de manipulación social hemos llegado para que se detenga el mundo por un Barça-Madrid. Por que después de los 90 minutos, los problemas siguen estando ahí, durante la previa, el partido y el post también. El dolor emocional tiene una duración de doce minutos, el resto es todo auto-infligido. Arbitro la hora, de dejar de engañaros, de engañarnos.
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