Y eso era todo, el viento húmedo entre las montañas, por la carretera en silencio la radio, el paisaje, tú delante y detrás mis pensamientos, las cosquillas en los pies, tus miradas de reojo. Y sentirte libre para creer que lo único que me importa es ahora, el paisaje y sentir que puedo, que puedo quererte bien, que puedo mirarte e impregnarme de felicidad en un momento.
Sonrisas por la mañana, gruñidos después y gemidos más tarde. Peleas de duchas calientes y frías. Peleas absurdas, sin sentido y a distancia, cargadas por idiotas. Y resolver las dudas atada a tu cuerpo, entre susurros guarros, entre agarres de nalgas y pelo, entre orgasmos y excitación. Cerca. Asi te quiero yo, con todos tus defectos, puro y libre. Con tus muecas y las mías, con tus gritos y tu sensatez que evidencia mi orgullo, tu cordura que me equilibria cuando me tambaleo, a 10 segundos de arrancar con la locura, de arrasar con todo. Y freno en seco, cuento y te digo que lo único que importa es que puedo mirarte con todo el amor del mundo. Y eso es todo.
jueves, 17 de julio de 2014
Almería
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